El susurro del otro lado.
¿alguna
vez has sentido que hay algo oculto, que hay algo más? Que hay como un lenguaje
oculto en el mundo, un Susurro que no todos escuchan. Si te atreves a decirlo
en voz alta, a hablar de esa extraña sensación o voz, la gente te mira de
reojo, te tacha de soñador o, peor aún, de loco.
Pero,
¿y si esa locura es solo la verdad que se niega a ser vista? ¿y si lo que el
resto llama “ilusión” es en realidad una capa de un mundo que se esconde a
plena vista? El momento en que lo escucho y lo veo algo fragmentado, supe que
no podía contarlo a cualquiera. Supe que sonaba a delirio o paranoia, no sé cómo
lo clasificaría un psicólogo de verdad, pero el mundo espiritual puede abrumar,
a la fantasía de alguien que ha perdido la conexión con la realidad. Era un
susurro silencioso, una señal que la mayoría ignora. Fue algo tan sutil que, si
lo hubiera ignorado o parpadeado, me lo habría perdido.
Desde
entonces, he aprendido a observar sin ser obvio, a escuchar sin preguntar, he
confiado en la completa protección de Dios y sus revelaciones de este mundo
oculto. He descubierto que, lo que muchos descartan como superstición o “pura
coincidencia” es, en realidad, una conversación constante entre lo visible y lo
invisible.
No
te pediré que creas y para aquellos que han tenido esa misma sensación, ese
fugaz indicio sutil que nos permite sospechar o intuir que hay algo más.
Para
aquel que no ha tenido esta vislumbre o a menudo débil sensación de algo
extraño alrededor, te invito que mires mas de cerca, a que sintonices con ese
susurro y, juntos, exploraremos que se esconde detrás del silencio. Si estás
listo para que te llamen “loco”, este es tu lugar.
Para
aquellos que han tenido esta misma sensación, no están solos en su “locura”. Aquí,
no serás el único que se atreve a ver. Te invito a que compartamos estas experiencias
y nos demos cuenta de que, quizás, la verdad no es lo que nos han contado, si
no, todo aquello que Dios nos quiere revelar, eso invisible o ellos en su
oculto lugar se hacen dar cuenta de una manera sutil si de repente le pones atención.
La
tarde que un susurro me confirmo que no estoy loco, me fije que lo espiritual
no grita, sino que susurra. De uqe se manifiesta de maneras tan sutiles que, si
las compartes, te arriesgas a que te etiqueten de “loco”. La semana pasada,
mientras hacia algo tan mundano como ir a pagar una factura, ese susurro se
hizo tan claro que mi mundo se detuvo por un segundo. Y me hizo recordar porque
sigo este camino.
Pasaba
frente a la casa de mis vecinos. La verdad, no hablo mucho con ellos, nuestra
vidas son muy diferentes. Me mantengo al margen. Cuando escuche a lo lejos su conversación,
no le preste mucha atención. Hasta que, de repente, de la boca de unos de
ellos, salió un nombre que me congelo: “Bartolomeo”.
Bartolomeo.
El nombre de mi perro. Un nombre que jamás he mencionado en vos alta con ellos,
ni siquiera comentado con mis familiares. Nunca. Es un nombre tan poco común que
me pareció imposible que fuera una coincidencia.
En
ese momento, no sentí miedo, Dios nos dijo que siempre estará con nosotros que
no debemos temer para nada el salmo 91 lo declara poderosamente. Pero sentí una
certeza fría. Fue como si el universo, Dios mismo, me estuviera diciendo: “¿ves?
Esto es lo que se te ha ocultado y te han querido esconder. Esto es el susurro.
Es real.”
Para
la mayoría, esto seria una casualidad sin sentido. Para mí, para muchos, fue
una prueba. Fue la confirmación de que la batalla espiritual es real, de que
hay fuerzas que están al tanto de cada detalle de nuestra vida, incluso cuando
creemos que estamos solos, se que la luz eterna de Dios cubre nuestro corazón y
nos cuida. Lo que mi mente racional llamaría “casualidad”, mi ser interior lo reconoció
como un mensaje.
Este
incidente no fue una señal para que odiara a mis vecinos o los tuviera por
chismosos. Fue una advertencia para que me mantuviera en guardia, para que
entendiera que la guerra no es con carne y hueso, sino con lo que esta detrás,
ese mundo espiritual que manipula a los pecadores esclavos en su pecar. Fue una
confirmación de que el enemigo, el que se opone a Dios, conoce a los que son de
el. ¿Por qué mencionaría el nombre de mi perro? Porque ellos saben todo la historia
que hay detrás de ese nombre, un gran amigo que perdí, que en un momento me enfurecí
con Dios al perder alguien tan importante para mí, como llore, sentí tanta
rabia y dolor, pero aun así, lo que Dios permitió era para un propósito de amor
y de protección. Pero si ellos sabían que eso me tocaría, que me haría entender,
de manera inconfundible, que me han visto, saben de quien soy, saben mi nombre,
que me conocen, y que estoy en su radar.
No
fue una coincidencia. Fue una manifestación clara de lo que se esconde y esta
como león rugiente buscando como devorar.
Lo
que para otros es “locura”, para nosotros, los que estamos prestando atención,
es la realidad desnuda. Son esas señales, esos “susurros”, que nos recuerdan
que el mundo que vemos es solo una pequeña parte de una batalla mucho más
inmensa y sobre natural.
La
FE es el cimiento inquebrantable que nos sostiene, no porque tengamos todas las
respuestas, sino parque confiamos en la promesa de que Dios está con nosotros.
De verdad que quisiera tener todas las respuestas, pero Dios revela lo
suficiente. Esta FE nos infunde una valentía que va más allá de nuestra propia
fuerza, permitiéndonos enfrentar los desafíos no con miedo, sino con la certeza
de que no estamos solos. Y la culminación de todo esto es el amor, porque “el amor
de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el espíritu santo” (Romanos
5:5). Es este amor que nos impulsa a vivir con coraje, a perdonar quienes nos
lastiman y dar sin esperar nada a cambio. En la valentía que viene de la FE y
en la FE que se perfecciona en el amor, encontramos el propósito de nuestra
existencia.
¿te
ha pasado algo similar? ¿has tenido un “susurro” que para otros sería una
simple coincidencia, pero para ti fue una revelación?
Te
invito a compartir tu historia en los comentarios. No estás loco. Solo has
estado escuchando. Y en este espacio, tu voz es la confirmación de nuestra
propia verdad.
Comentarios
Publicar un comentario